Pensamientos

“Venimos a reclamar lo que es justo”

La crisis económica es ese término del que todos hemos oído escuchar en los últimos años, un azote para nuestra economía que ha afectado a nuestro Estado de Bienestar. Sus repercusiones se han dejado sentir en el conjunto de la ciudadanía con una oleada de recortes y subidas de impuestos y tasas que están generando descontento y malestar en la una sociedad que ha apostado fuerte por los servicios públicos desde la llegada de la democracia.

Una de las facetas de la crisis se ha dejado ver en la Universidad Complutense de Madrid, la universidad con más alumnos de España, donde durante una semana el personal de limpieza ha mantenido una protesta para reclamar el pago de sus nóminas atrasadas a las empresas Soldene y Clece, encargadas del servicio de limpieza de la Complutense.

La Universidad Complutense se ha visto seriamente perjudicada con los recortes aprobados por el gobierno y la Comunidad de Madrid. La deuda de la universidad asciende a 150 millones de euros, con un déficit de 55 millones en 2010 y de 35 millones en 2011. Unas cifras que comprometen el funcionamiento normal de la institución.

La complicada situación que atraviesa la universidad ha recaído en esta ocasión sobre su personal de limpieza, el cual ha estado trabajando sin cobrar sus nóminas. “En Junio Soldene dijo que no sabía si iba a poder pagar porque el rectorado no les pagaba y ellos no tenían crédito en los bancos. Nosotros hicimos una concentración en el rectorado y se nos pagó ese mes”, nos dice Merche, una de las empleadas de limpieza de la Facultad de Ciencias de la Información.

La situación se volvió a repetir durante los siguientes meses y se sucedieron las reuniones entre el comité de empresa, las empresas y el rectorado. Las empleadas decidieron crear una comisión de intercentros para coordinarse con la empresa y el rectorado.  “Hemos estado así junio, julio y agosto. El 27 de septiembre Soldene nos dice que no vamos a cobrar, el día uno de octubre también se lo comunican a nuestras compañeras de Clece. Comenzamos a hacer asambleas y el día cuatro nuestros compañeros de la comisión de intercentros y de los comités de empresa se encerraron en el rectorado. El rector pagó una mensualidad y nos enseñó el comprobante del pago”.

El rector pagó a las empresas con la condición de que ese dinero fuera para las nóminas de las trabajadoras. Sin embargo ambas empresas no pagaron, Clece exigió dos mensualidades, mientras que Soldene alegó que el banco les reclamó el dinero para el pago de una letra, y reclamó también dos mensualidades.

El día cinco Clece comunica a su personal que sus nóminas de septiembre serán abonadas. Soldene decide comunicar que está dispuesta a pagar solamente el 70%. Ese mismo día los trabajadores de ambas empresas celebraron una asamblea en la que acordaron nuevas concentraciones, mantener el encierro de sus compañeros en el rectorado, y se votó establecer una huelga indefinida que iba a comenzar el día 15 de octubre. “Aunque hubiese cobrado una empresa no se iba a dejar de luchar ni se iba a dividir la gente. Si buscaban eso han conseguido el efecto contrario”.

Al día siguiente las empleadas realizaron una protesta ante la sede de Soldene y les comunicaron que la empresa se comprometía a realizar el 100% del pago de sus nóminas. En esa concentración las trabajadoras votaron levantar el encierro de los compañeros del rectorado y finalizar las protestas.

“Lo que tenemos claro es que todas las acciones que hemos hecho han dado su resultado, y que cada uno de una manera ha puesto sus cartas sobre la mesa. Esperamos que hayan tomado nota de a qué tipo de trabajadoras se enfrentan porque no estamos dispuestas a ser de esas empresas que están seis meses sin cobrar. No podemos”, nos cuentan Merche y sus compañeras, quienes también tenían preparados nuevos encierros en las Facultades de Ciencias de la Información y Medicina. “No venimos a aquí a mostrar nuestros problemas ni nuestras miserias personales, sino a reclamar lo que es justo por derecho”.

Los empleados de limpieza de la Universidad Complutense  han conseguido volver a un ambiente de normalidad tenso e incierto, puesto que los contratos de ambas empresas con la universidad expiran el día 31 de octubre y no se ha hablado de renovación.

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